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Fecha de creación: 8 de mayo de 1971 Área: 69 693 ha Municipios “abrangidos”: Melgaço, Arcos de Valdevez, Ponte da Barca, Terras de Bouro y Montalegre Legislación: Plano de Ordenamiento ( Resolución de Conselhos de Ministros nº 134/95, del 11 de noviembre) Símbolo: Corzo (Capreolus capreolus) |
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El Parque Nacional de Peneda-Gerês (PNPG) integra la Red Nacional de Áreas Protegidas, gestionada por el Instituto de Conservación de la Naturaleza. Es el área protegida portuguesa de estatuto más elevado – Parque Nacional - lo cual es justificado por la diversidad de ecosistemas poco alterados por el hombre y por la diversidad de fauna y flora que posee. |
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Es una región montañosa, surcada por abundantes ríos y riachuelos, con valles profundos y encajados y de gran belleza paisajística. Se extiende desde el planalto de Castro Laboreiro, al norte, hasta el de Mourela, al este, incluyendo casi la totalidad de las sierras de Peneda, Soajo, Amarela y Gerês. |
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El territorio de PNPG se insiere en la región de transición entre las influencias atlántica y mediterránea, presentando varios tipos de clima - atlántico, mediterráneo y continental - que aliados a las características topográficas originan microclimas. Son estos microclimas que explican la diversidad de comunidades vegetales, permitiendo la coexistencia de especies de la flora mediterránea con especies eurosiberianas. |
El paisaje de toda la región está fuertemente marcada por la presencia de bosques caducifolios dominados por el roble “alvariño” y el roble negral, asociando otras especies arbóreas y arbustivas como el abedul, el tejo, el alcornoque, el acebo, el castaño, el madroño y la “gilbardeira”. El extracto herbáceo es caracterizado por su gran diversidad y elevado valor florístico, destacando el “feto-de-gerês”, el narciso-bravo, las “viúvas”, la anémona y la “paradísea”. Los matos, comunidades arbustivas generalmente de substitución, cubren también grandes áreas del Parque Nacional y encierran especies que por su rareza, amenaza o endemismo son protegidas, especificamente el “lírio-de-gerês”, la “timelea” y las “armérias”.
Esta riqueza botánica, asociada a la fisiografía singular, favoreció a su vez la formación de un conjunto de habitats naturales donde encontramos una gran variedad de fauna. De las muchas especies existentes, se destacan, por su elevado estatuto de conservación o por la reducida área de distribución en Portugal, el lobo ibérico (en peligro), el murciélago de herradura grande (en peligro), el águila real (en peligro), la víbora de “seoane” (rara) y la salamandra lusitánica (endemismo ibérico).
Pero no sólo los valores naturales son importantes en el Parque Nacional. En verdad, esta región posee innúmeros ejemplos de una ocupación humana secular: de las primeras comunidades humanas encontramos monumentos megalíticos, como “dolmens”y “mamoas”; de la Edad de Hierro llegaron hasta nosotros vestigios de castros; del período romano se destaca la XVIII Via de Antonino que ligaba Braga a Astorga (España), hoy conocida por “Geira”; de la época medieval encontramos castillos, monasterios, puentes y algunos poblados, actualmente abandonados.
Hoy residen en el Parque alrededor de 9000 personas. El agro-pastoreo, que desde siempre fue la actividad económica principal, comienza hoy a dar lugar a otras actividades, manteniendo, a pesar de todo, gran significado como actividad complementar. Fue esta complementariedad entre la agricultura y el pastoreo, entre el valle y la montaña, que con el paso del tiempo amoldó los paisajes del Parque. En un medio adverso, de clima riguroso, de relieve accidentado y solos mayoritariamente pobres, las personas se vieron obligadas a utilizar el territorio en toda su extensión, aprovechando los recursos existentes a diferentes altitudes. En el esfuerzo de sobrevivencia y de adaptación, muchos de los aspectos naturales fueron siendo destruidos (como las florestas originales de robles), pero también es verdad que se crearon paisajes de gran valor cultural y paisajístico que traducen una relación harmoniosa con la naturaleza. Las poblaciones, estratégicamente situadas entre las áreas fértiles del valle y las áreas forestales y de pasto, los escalones, notables obras de ingeniería rural, los canales, los muros, los riegos de “lima” y tantos otros elementos construidos (hórreos, hornos, molinos, “alminhas”,etc) son ejemplos de un patrimonio cultural que debemos conservar y valorizar.




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